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Four years into a Latino papacy

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Though born in Latin America, Pope Francis has much in common with the more than 30 million Catholics in our country who self-identify as Hispanic/Latino, immigrant and U.S.-born. When the pope speaks and acts, his message resonates strongly with most Latino Catholics insofar as the religious and cultural connotations.

Hosffman
Ospino

Four years have passed since the Holy Spirit inspired the election of the first Latino pope, Pope Francis. Wait. Did you say Latino or Latin American? Well, it depends on where you draw the line. I would argue that it is fine to speak of Pope Francis as a Latino pope.

Though born in Latin America, Pope Francis has much in common with the more than 30 million Catholics in our country who self-identify as Hispanic/Latino, immigrant and U.S.-born. When the pope speaks and acts, his message resonates strongly with most Latino Catholics insofar as the religious and cultural connotations.

During the past four years, Pope Francis has shared with the entire world a way of being Catholic rooted in the best of the Latino/Latin American experience. The sensibilities that he has brought to inform his pontificate echo in many ways the sensibilities of Catholics practicing, sharing and celebrating our faith with a Latino outlook

We should not forget that those sensibilities were honed by directly engaging the socio-cultural realities of the communities he accompanied for most of his life as a priest and bishop.

Pope Francis does not hesitate to speak in Spanish when addressing large audiences, regardless of where in the world he is. This, however, is much more than making a convenient decision about language. In doing so, he reveals that he thinks and theologizes "in Spanish," as do almost half a billion Catholics in the world.

Sometimes this means using expressions that convey powerful meanings requiring careful discernment because of their origin. Other times this means understanding reality from a Latino perspective. The pope is introducing Catholics to incredibly rich and beautiful ways of articulating our faith that are relevant to all.

When Pope Francis speaks of "a poor Church for the poor," he is not asking Catholics to imagine poverty or to do something that the Church -- the people of God -- cannot accomplish.

He comes from a part of the American continent where hundreds of millions live in poverty and many Church organizations and leaders, inspired by the Gospel, have championed efforts to confront this social ill. He knows that the work is unfinished. In his present role as the bishop of Rome, he challenges all Christians to do likewise everywhere poverty exists.

One opportunity for Catholics in the United States to experience the freshness with which God has gifted the Catholic world in recent years is through the process of the Fifth National Encuentro of Hispanic/Latino Ministry, a priority initiative of the Catholic bishops in the country (see www.vencuentro.org).

The V Encuentro embodies many aspects of Pope Francis' prophetic vision for evangelization, a vision deeply informed by his Latin American experience. The V Encuentro is a moment to speak and think "in Spanish" -- literally and metaphorically. It is an invitation to be a poor Church for the poor, a true moment of Catholic renewal.

Many speak of the "Francis effect." Yes, there is one in our country. However, I think that much of that "effect" actually started several decades before Pope Francis, thanks to the exponential growth of the Latino Catholic population since the middle of the 20th century.

When the pope speaks and acts, his message finds fertile ground in the hearts of millions of U.S. Catholics, particularly Latinos, who share with him important religious and cultural roots.

In four years, Pope Francis, the first Latino pope, has brought to the fore much of the energy, language and initiatives that Latinos share with the rest of the Church in the United States. Let us allow ourselves to share in this moment of grace.



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Cuatro años de un pontificado latino

By Hosffman Ospino

Han pasado cuatro años desde que el Espíritu Santo inspiró la elección del primer papa latino. El papa Francisco. Un momento, ¿quieres decir latino o latinoamericano? Bueno, todo depende de cómo interpretes los términos. Creo que es apropiado referirse al papa Francisco como un papa latino.

Aunque nació en Latinoamérica, el papa Francisco tiene mucho en común con más de 30 millones de católicos en nuestro país que nos identificamos como latinos/hispanos, tanto inmigrantes como nacidos en esta tierra. Cuando el papa habla y actúa, su mensaje resuena vigorosamente en la mente y el corazón de la mayoría de los católicos latinos, en gran parte por sus vínculos religiosos y culturales.

En los últimos cuatro años el papa Francisco ha compartido con el mundo entero una manera de ser católico arraigada en lo mejor de la experiencia latina/latinoamericana. Las sensibilidades que permean su pontificado son un reflejo de las sensibilidades de los católicos que practicamos, compartimos y celebramos nuestra fe con una perspectiva latina.

No olvidemos que esas sensibilidades fueron cultivadas al entrar en contacto directo con las realidades socioculturales de las comunidades que él acompañó la mayor parte de su vida como sacerdote y obispo.

El papa Francisco, sin importar en qué parte del mundo se encuentre, no duda en hablar en español cuando se dirige a grandes multitudes. Este gesto es mucho más que una decisión conveniente sobre qué idioma usar. Al hacer esto, el papa revela que piensa y hace teología "en español" al igual que cerca de 500 millones de católicos en el mundo.

Algunas veces esto consiste en usar expresiones literalmente en español con un sentido profundo que exigen un discernimiento cuidadoso para comprenderlas a la luz del contexto en que surgieron. Otras veces se trata de una manera de entender la realidad desde una perspectiva latina. El papa está compartiendo con los católicos del mundo entero maneras de interpretar la fe que son increíblemente valiosas y hermosas, las cuales tienen relevancia universal.

Cuando el papa Francisco habla de "una iglesia pobre para los pobres", no nos está pidiendo a los católicos que nos imaginemos la pobreza o que hagamos algo que la iglesia -- el pueblo de Dios -- no pueda asumir como identidad.

Él viene de una parte del continente americano en donde cientos de millones de personas son pobres y muchas organizaciones y líderes católicos, inspirados por el Evangelio, están a la vanguardia de esfuerzos para confrontar esta enfermedad social. Él sabe que la tarea no está terminada. En su misión actual como obispo de Roma, nos desafía a todos los cristianos a hacer lo mismo en donde exista la pobreza.

Los católicos en los Estados Unidos tenemos una oportunidad para unirnos a este aire de frescura, el cual es regalo de Dios para el mundo católico en general, por medio del Quinto Encuentro Nacional de Ministerio Hispano/Latino. El V Encuentro es una prioridad de los obispos católicos del país (ver www.vencuentro.org).

El V Encuentro hace vida muchos de los aspectos de la visión profética del papa Francisco sobre la evangelización, una visión que está profundamente inspirada en su experiencia latinoamericana. El V Encuentro es un momento para hablar y pensar "en español" -- literal y metafóricamente. Es una invitación a ser una iglesia pobre para los pobres, un verdadero momento de renovación católica.

Muchos hablan del "efecto Francisco". Me parece que sí es posible sentir ese efecto en nuestro país. Sin embargo, pienso que ese "efecto" de hecho comenzó unas décadas antes del papa Francisco gracias el crecimiento extraordinario de la población católica latina desde mediados del siglo 20.

Cuando el papa habla y actúa, su mensaje encuentra terreno fértil en los corazones de millones de católicos estadounidenses, especialmente latinos, quienes compartimos con él muchas raíces religiosas y culturales.

En cuatro años el papa Francisco, el primer papa latino, ha puesto de relieve la mucha energía, el lenguaje y las iniciativas que los latinos compartimos con el resto de la iglesia en los Estados Unidos. Regocijémonos en este momento de gracia.

Hosffman Ospino is assistant professor of theology and religious education at Boston College's School of Theology and Ministry.

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